Por: José Luis “Pepeles” Pérez | Pocket Coach

En Semana Santa todo mundo cree que está comiendo más saludable por elegir mariscos, pero la realidad es otra.
En este episodio te voy a explicar cuáles opciones realmente juegan a tu favor y cuáles, aunque suenen ligeras, pueden hacerte subir de peso sin darte cuenta. Si aprendes a elegir y a pedir bien, puedes disfrutar sin culpa y sin sabotear tu progreso.
Todo el mundo cree que en Semana Santa baja de peso… solo porque está comiendo mariscos.
Y la realidad es completamente diferente.
La mayoría de las personas no solo no bajan… suben de peso comiendo “mariscos”.
Porque el problema no es el camarón, no es el pescado, no es el pulpo…
es todo lo que le hacen después.
Hoy te voy a explicar algo que te va a cambiar la forma de comer estas vacaciones:
• cuáles mariscos sí te ayudan • cuáles te están saboteando • y cómo pedirlos para que jueguen a tu favor
Porque no se trata de dejar de comer…
se trata de dejar de arruinarlo.
Vamos con lo bueno.
Porque sí… hay mariscos que juegan completamente a tu favor.
• Pescado a la plancha • Camarones cocidos • Aguachile • Ceviche • Pulpo a la parrilla
Estos alimentos tienen algo en común:
son altos en proteína y relativamente bajos en grasa.
¿Y eso qué significa?
• Te llenan más • Te ayudan a mantener músculo • Y hacen mucho más fácil no pasarte de calorías
No es solo qué eliges… es cómo lo comes.
Porque incluso un ceviche lo puedes convertir en bomba si le metes tostadas fritas, mayonesa o lo acompañas con refresco.
Ahora vamos con la trampa.
Los que la gente cree que son “ligeros”… pero no lo son.
• Camarones empanizados • Pescado frito • Tacos de mariscos capeados • Cocteles llenos de catsup y salsas dulces • Platillos bañados en aderezos cremosos
Aquí el problema ya no es el marisco… es la fritura, el aceite y las salsas.
Un camarón cocido no es el mismo que uno empanizado.
Un pescado a la plancha no es lo mismo que uno frito.
Y aquí es donde la gente la riega durísimo…
Porque creen que están comiendo “ligero”…
cuando en realidad están comiendo igual o peor que con tacos.
Te voy a decir el error más grande que veo en Semana Santa:
“Como mariscos… entonces puedo comer más”
Y ahí es donde todo se va al carajo.
Porque empiezan:
• entradas • tostadas • coctel • plato fuerte • bebida • postre
Y todo “porque es marisco”.
No es el marisco…
es el exceso.
Puedes comer perfecto un platillo bien armado…
y arruinarlo con tres decisiones después.
Aquí es donde tienes que empezar a pensar diferente:
• No es qué tanto puedes meter • Es qué tan bien puedes elegir
Aquí está la estrategia real.
Si haces esto, puedes comer mariscos toda la semana sin problema:
• Elige preparaciones a la plancha, cocidas o frescas • Evita empanizados y frituras • Controla las tostadas (no te acabes el paquete) • Cuidado con salsas y aderezos • Cambia refrescos por agua
Y sobre todo…
• No mezcles todo en una sola comidaPorque ahí es donde la gente pierde el control.
Si haces esto bien…
no solo no subes de peso… puedes hasta mejorar tu alimentación en vacaciones.
No es el marisco.
Nunca lo ha sido.
El problema es cómo lo transformas, cómo lo combinas y cuánto te permites sin darte cuenta.
En Semana Santa no necesitas dejar de disfrutar…
necesitas empezar a decidir mejor.
Porque cuando entiendes esto…
• dejas de sentir que estás “a dieta” • y empiezas a tener control real sobre lo que comes

