Por: José Luis “Pepeles” Pérez | Pocket Coach

Vivimos en una época donde prácticamente todos queremos cuidar más nuestra alimentación. Cada vez es más común encontrar productos que dicen ser "fitness", "light", "integrales", "naturales", "sin azúcar", "altos en proteína" o "saludables".
Y eso, en principio, es una excelente noticia.
El problema es que muchas veces terminamos comprando esos productos únicamente porque el empaque nos hace pensar que son mejores opciones, sin detenernos a revisar su contenido nutrimental, el tamaño de la porción o la cantidad de calorías que realmente aportan.
Como consecuencia, miles de personas sienten frustración porque creen estar haciendo las cosas correctamente.
Comen granola.
Desayunan yogurt.
Toman jugos naturales.
Compran barras "fitness".
Y aun así no logran bajar de peso.
Entonces aparece la típica frase:
"No entiendo qué estoy haciendo mal si como puro saludable."
La realidad es que la mayoría de estos alimentos no son malos.
De hecho, varios pueden formar parte de una alimentación perfectamente saludable.
Lo que suele provocar el problema son tres cosas muy sencillas:
Y ahí está el error.
Porque un alimento puede ser nutritivo y, al mismo tiempo, aportar muchas calorías si no controlamos la cantidad.
En Pocket Coach nunca buscamos prohibirte alimentos.
Nuestro objetivo es enseñarte a comerlos de manera inteligente, entendiendo cuánto consumir, cuándo hacerlo y cómo combinarlos para que trabajen a favor de tu composición corporal, y no en contra.
En esta primera parte analizaremos cuatro alimentos que probablemente consumes con frecuencia y que podrían estar dificultando tus resultados sin que siquiera te hayas dado cuenta.
Porque recuerda:
No existen alimentos milagrosos ni alimentos prohibidos. Lo que existen son decisiones inteligentes repetidas todos los días.

Si entras a cualquier supermercado, probablemente encontrarás decenas de marcas de granola.
Casi todas utilizan palabras como:
Y siendo honestos...
No están mintiendo.
La granola suele estar elaborada con ingredientes que, por sí solos, pueden formar parte de una alimentación saludable.
El problema es que muchas personas interpretan eso como:
"Si es saludable, puedo comer toda la que quiera."
Y ahí comienzan los problemas.
No.
De hecho, una buena granola puede aportar:
El problema nunca ha sido la granola.
El problema es que es uno de los alimentos con mayor densidad energética que solemos consumir en el desayuno.
Es decir...
En un volumen muy pequeño concentra una gran cantidad de calorías.
Y eso hace muy fácil comer mucho más de lo que creemos.
Imagina que preparas un tazón de yogurt.
Le agregas "un poquito" de granola.
Después otro poquito.
Y otro más.
Sin darte cuenta terminaste sirviendo aproximadamente 100 gramos.
La mayoría de las personas piensa que esa cantidad representa una sola porción.
Pero la realidad es muy diferente.
Generalmente la porción recomendada por el fabricante es de apenas 30 a 40 gramos.
Es decir...
Sin darte cuenta podrías estar consumiendo casi tres porciones.
Y eso cambia completamente el aporte energético de tu desayuno.
Una porción promedio de 40 gramos de granola comercial contiene aproximadamente:
Ahora imagina que consumes 100 gramos.
Estarías consumiendo aproximadamente:
Y todavía faltaría sumar:
En pocos minutos podrías haber preparado un desayuno cercano a las 700 u 800 calorías creyendo que estabas haciendo una elección ligera.
La respuesta no es eliminar la granola.
La respuesta es aprender a utilizarla.
Una excelente opción sería:
Obtendrás un desayuno con:
Cada vez que consumas granola, intenta hacer algo muy sencillo.
Pésala.
Al menos durante las primeras semanas.
No porque tengas que hacerlo para siempre.
Sino porque te sorprenderá descubrir cuánto representa realmente una porción.
La mayoría de las personas sirve entre dos y tres veces la cantidad que cree estar consumiendo.
Y eso explica por qué muchas veces sienten que "comen saludable" pero no logran bajar de peso.
La granola no te hace subir de peso. Lo que puede hacerlo es pensar que, por ser saludable, puedes comerla sin medir la cantidad.
Aprender a controlar las porciones vale mucho más que eliminar alimentos de tu alimentación.
Probablemente sea uno de los alimentos que más confusión genera.
Cuando una persona va al supermercado encuentra decenas de opciones.
Y casi todas dicen cosas como:
Todo eso hace que automáticamente pensemos:
"Si es yogurt, seguramente es saludable."
Y aunque el yogurt puede ser un excelente alimento, la realidad es que no todos son iguales.
Existe una enorme diferencia entre un yogurt griego natural y un yogurt saborizado lleno de azúcar.
Cuando las empresas reducen la grasa de muchos yogurts, normalmente necesitan hacerlos más agradables al paladar.
¿Y cómo lo logran?
Agregando ingredientes como:
El resultado es un alimento que muchas veces termina pareciéndose más a un postre que a una fuente importante de proteína.
Y como además suele venderse en envases pequeños, muchas personas consumen dos o incluso tres sin darse cuenta.
Un yogurt saborizado comercial de aproximadamente 240 gramos puede aportar:
Ahora comparemos eso con un yogurt griego natural sin azúcar del mismo tamaño.
Aproximadamente contiene:
La diferencia nutricional puede ser enorme.
En absoluto.
De hecho, el yogurt puede convertirse en uno de los mejores aliados para mejorar tu alimentación.
La clave está en elegir mejor.
Siempre que sea posible, busca opciones como:
Después puedes agregar tú mismo ingredientes como:
Así controlas tú la cantidad de azúcar y aumentas muchísimo el valor nutrimental del desayuno o la colación.
Imagina dos desayunos.
Resultado aproximado:
Resultado:
No te dejes convencer por la parte frontal del envase.
Voltea el producto.
Lee la etiqueta nutrimental.
Revisa:
Muchas veces descubrirás que un yogurt que parecía "fitness" tiene más azúcar que algunos postres.
Mientras más proteína y menos azúcar añadida tenga un yogurt, normalmente será una mejor opción para controlar el hambre y favorecer una buena composición corporal.
No todos los yogurts son saludables solamente por ser yogurts. Aprende a leer la etiqueta y elige aquellos que realmente aporten proteína, saciedad y pocos azúcares añadidos.
Probablemente porque desde pequeños escuchamos frases como:
Y aunque es cierto que la fruta contiene vitaminas, minerales y antioxidantes, cuando la convertimos en jugo la historia cambia bastante.
El problema no es la fruta.
El problema es que, al hacer jugo, modificamos completamente la forma en la que nuestro cuerpo la consume.
Cuando exprimimos o licuamos varias frutas para preparar un vaso de jugo, normalmente eliminamos gran parte de la fibra que naturalmente contiene la fruta.
¿Y para qué sirve esa fibra?
Cuando esa fibra desaparece o disminuye considerablemente, el azúcar natural de la fruta llega mucho más rápido al organismo.
Y además ocurre algo muy importante.
Es muy fácil beber cuatro o cinco frutas.
Pero sería mucho más difícil sentarte a comerlas completas.
Un vaso de aproximadamente 300 ml de jugo de naranja natural puede contener:
Ahora comparemos eso con una naranja completa.
Una naranja mediana aporta aproximadamente:
La diferencia no está únicamente en las calorías.
Está en la velocidad con la que consumes esos azúcares y en qué tan satisfecho te sientes después.
Aquí debemos ser todavía más cuidadosos.
Muchos contienen:
Incluso algunos productos que dicen:
siguen siendo bebidas con una gran cantidad de carbohidratos y muy poca fibra.
Por eso es importante no dejarse llevar únicamente por la publicidad del envase.
Siempre que sea posible...
Come la fruta.
No la bebas.
Una pieza de fruta generalmente produce:
Y si de vez en cuando disfrutas un jugo natural, no pasa absolutamente nada.
Simplemente considéralo como parte de tus carbohidratos del día y evita pensar que puedes consumirlo libremente por el simple hecho de ser "natural".
Imagina dos personas.
Desayuna:
Dos horas después vuelve a tener hambre.
Desayuna:
Probablemente permanecerá satisfecha durante mucho más tiempo gracias al mayor contenido de fibra y proteína.
La fruta no es el enemigo.
Al contrario.
Es uno de los mejores alimentos que puedes incluir en tu alimentación.
Lo que recomiendo es consumirla entera, aprovechando toda su fibra y su capacidad para ayudarte a controlar el hambre.
Y si decides tomar un jugo, disfrútalo.
Pero hazlo sabiendo que nutricionalmente no equivale a comer la fruta completa.
Siempre que puedas, mastica tus calorías en lugar de beberlas. Tu cuerpo suele responder mucho mejor cuando consume la fruta completa.
Natural no siempre significa mejor. Una fruta completa casi siempre será una mejor opción que un vaso de jugo, incluso cuando ese jugo haya sido preparado en casa.
Hoy en día basta con entrar a cualquier supermercado para encontrar un pasillo completo de barras.
Y prácticamente todas prometen algo diferente:
Con tantos mensajes positivos, es muy fácil pensar que cualquier barra es una excelente opción.
Pero la realidad es muy distinta.
Existe una enorme diferencia entre una barra de proteína de buena calidad y una barra de cereal comercial.
Y, lamentablemente, muchas personas las compran sin revisar la etiqueta nutrimental.
Muchas barras comerciales contienen ingredientes muy similares a los de un postre.
Entre ellos:
Además, algunas aportan muy poca proteína.
Es decir...
Parecen una barra diseñada para deportistas, pero nutricionalmente terminan pareciéndose más a un dulce.
Y eso genera una falsa sensación de seguridad.
Muchas personas piensan:
"Como es una barra fitness, puedo comer dos o tres al día."
Sin darse cuenta de que podrían estar agregando entre 500 y 700 calorías extra a su alimentación.
Una barra de cereal comercial puede aportar aproximadamente:
Ahora comparemos eso con una buena barra de proteína.
Una barra de proteína de buena calidad normalmente contiene:
Aunque ambas pueden tener calorías similares, el impacto sobre el hambre y la composición corporal suele ser completamente diferente.
No necesariamente.
Las barras pueden ser una excelente herramienta cuando:
Pero deben verse como una herramienta ocasional.
No como la base de tu alimentación.
Siempre que tengas oportunidad, será mejor elegir alimentos frescos.
Antes de comprarla, revisa cuatro cosas:
Idealmente debería aportar al menos 15 gramos de proteína por barra.
Mientras menor sea la cantidad de azúcar añadida, mejor.
Una buena cantidad de fibra ayuda a generar mayor saciedad.
Si los primeros ingredientes son diferentes tipos de azúcar o jarabes, probablemente no sea la mejor opción.
Recuerda:
El frente del empaque vende.
La tabla nutrimental dice la verdad.
Si tienes un poco más de tiempo, puedes preparar una colación mucho más nutritiva con alimentos sencillos.
Por ejemplo:
Generalmente obtendrás:
No compres una barra solamente porque diga "fitness" o "alta en proteína".
Aprende a leer la etiqueta.
En Pocket Coach enseñamos que la mejor decisión no es la que tiene el marketing más bonito.
Es la que realmente aporta los nutrientes que tu cuerpo necesita.
Porque muchas veces una barra muy cara puede ser nutricionalmente peor que un simple yogurt griego con fruta.
Las barras de proteína pueden ser una excelente herramienta cuando no tienes otra opción, pero nunca deberían reemplazar de forma habitual a una comida preparada con alimentos frescos.
No todas las barras son iguales. Algunas realmente pueden ayudarte a cubrir tus necesidades de proteína, mientras que otras son poco más que un dulce con un empaque "fitness". La diferencia está en aprender a leer la información nutrimental y elegir con criterio.

Seguramente alguna vez has pasado por el pasillo de los cereales y has visto cajas con frases como:
Y automáticamente pensamos:
"Este cereal sí debe ser saludable."
El problema es que muchas veces el empaque vende una idea muy diferente a la realidad nutricional del producto.
No todos los cereales son iguales.
Y algunos de los que parecen más saludables pueden contener cantidades importantes de azúcar añadida.
Muchos cereales comerciales están elaborados principalmente con:
Aunque algunos contienen vitaminas y minerales añadidos, eso no significa automáticamente que sean una buena opción para consumir todos los días.
Además existe otro problema enorme...
Las porciones.
La mayoría de las personas sirve el cereal directamente del paquete hasta llenar el plato.
Sin darse cuenta de que normalmente están consumiendo dos o incluso tres porciones.
Y cuando además agregan leche, fruta, miel o azúcar, el desayuno termina aportando muchas más calorías de las que imaginaban.
Una porción promedio de cereal "fitness" de aproximadamente 30 gramos suele aportar:
Hasta aquí parece una buena opción.
Pero ahora imagina lo que realmente sucede.
La mayoría de las personas sirve entre 70 y 90 gramos.
Eso significa que únicamente el cereal puede aportar:
Y si agregamos:
El desayuno fácilmente supera las 550 o 600 calorías, con una cantidad relativamente baja de proteína y poca capacidad para mantenerte satisfecho.
No necesariamente.
Si disfrutas desayunar cereal, puedes seguir haciéndolo.
La diferencia está en aprender a construir un desayuno más completo.
Por ejemplo:
Así aumentas considerablemente la proteína y la fibra, logrando mayor saciedad y un mejor control de la glucosa.
Antes de comprarlo revisa:
Mientras menor cantidad de azúcar añadida tenga, mejor.
Busca opciones con una buena cantidad de fibra por porción.
Aunque los cereales no suelen ser ricos en proteína, algunos ofrecen mejores opciones que otros.
Si el azúcar aparece entre los primeros ingredientes, probablemente no sea la mejor elección para consumir diariamente.
No dejes que la publicidad decida por ti.
Un cereal con una caja bonita, personas haciendo ejercicio y palabras como "fitness" o "integral" no necesariamente será una mejor opción.
Aprende a leer la información nutrimental.
Eso vale mucho más que cualquier estrategia de marketing.
Si desayunas cereal, procura agregar una fuente importante de proteína, como yogurt griego, leche alta en proteína o un scoop de proteína. Esto ayudará a mantenerte satisfecho durante mucho más tiempo y evitará que tengas hambre apenas un par de horas después.
No todos los cereales son malos. El problema es creer que, por llamarse "fitness", puedes servir un plato enorme sin medir la cantidad. La mejor estrategia siempre será controlar la porción y acompañarlo de alimentos ricos en proteína y fibra.
Seguramente alguna vez has pensado algo como:
Y aunque algunas bebidas pueden formar parte de una alimentación saludable, la realidad es que muchas de las que encontramos en cafeterías o cadenas comerciales contienen una enorme cantidad de calorías, azúcar y grasa añadida.
El problema no es el smoothie.
El problema es todo lo que muchas veces lleva dentro.
Dependiendo de la bebida, es común encontrar ingredientes como:
Todo esto puede convertir una bebida aparentemente saludable en una verdadera bomba de calorías.
Y lo más preocupante es que la mayoría de las personas la consume pensando que está cuidando su alimentación.
Un smoothie grande de una cafetería comercial puede aportar fácilmente:
En algunos casos, una sola bebida puede contener más azúcar que varios refrescos pequeños.
Y lo peor...
Muchas personas la acompañan con un pan dulce o un sándwich.
Sin darse cuenta, terminan consumiendo un desayuno cercano a las 900 o 1,000 calorías.
Claro que puedes hacerlo.
La diferencia está en conocer lo que estás consumiendo.
Si decides pedir uno, intenta:
Recuerda que muchas cadenas ya muestran esta información en sus páginas web o aplicaciones.
Si realmente disfrutas los smoothies, una excelente opción es prepararlos en casa.
Por ejemplo:
Obtendrás una bebida mucho más alta en proteína, con mayor saciedad y una cantidad de calorías mucho más fácil de controlar.
No te dejes llevar únicamente por nombres como:
Esos nombres venden.
Pero no describen necesariamente el contenido nutrimental de la bebida.
Una bebida puede verse muy saludable y aun así aportar más calorías que una comida completa.
Las calorías líquidas suelen generar mucha menos saciedad que las calorías provenientes de alimentos sólidos. Siempre que puedas, prioriza alimentos que puedas masticar y deja las bebidas para complementar tu alimentación, no para reemplazarla.
No todos los smoothies son saludables. Algunos pueden formar parte de una alimentación equilibrada, pero otros contienen suficientes calorías y azúcar como para dificultar tu pérdida de grasa si los consumes con frecuencia sin darte cuenta.
Si hablamos de avena natural, la respuesta es sí.
Es uno de los mejores cereales que puedes incluir en tu alimentación.
Aporta:
Entonces...
¿Por qué la avena aparece en esta lista?
Porque no estamos hablando de la avena natural.
Estamos hablando de la avena instantánea saborizada.
Muchas presentaciones instantáneas vienen listas para prepararse en pocos minutos.
Eso las hace muy prácticas.
Pero también suelen contener ingredientes como:
Es decir...
En lugar de consumir únicamente avena, terminas consumiendo un producto ultraprocesado cuyo ingrediente principal deja de ser la avena.
Un sobre de avena instantánea saborizada puede aportar aproximadamente:
En cambio...
Una porción de 40 gramos de avena natural preparada en casa aporta aproximadamente:
La diferencia no parece enorme en calorías.
La diferencia está en la calidad nutricional del producto y en la cantidad de azúcar agregada.
Compra avena natural tradicional.
Después personalízala tú mismo.
Puedes agregar:
Obtendrás un desayuno mucho más nutritivo y con mucha mayor capacidad para mantenerte satisfecho.
Avena instantánea sabor "manzana-canela".
Resultado:
Avena natural cocida.
Agregas:
Resultado:
Y probablemente un sabor todavía mejor.
No dejes de comer avena.
Al contrario.
Es uno de los mejores alimentos que existen.
Lo único que te recomiendo es evitar aquellas versiones que ya vienen cargadas de azúcar y saborizantes.
Con muy pocos ingredientes puedes preparar una versión mucho más rica y mucho más nutritiva en casa.
Compra la avena más sencilla posible y agrega tú mismo el sabor. Así controlas el azúcar, aumentas la proteína y conviertes un buen alimento en un desayuno realmente completo.
La avena no es el problema. El problema es pensar que todas las avenas son iguales. Mientras menos procesada esté y menos azúcar añadida contenga, generalmente será una mejor opción para tu salud y para tus objetivos de composición corporal.
Hoy en día es muy común encontrar en supermercados bolsas que dicen:
Y automáticamente pensamos:
"Si son de fruta o de verduras, seguramente puedo comer toda la bolsa."
Pero aquí existe un detalle muy importante que casi nadie conoce.
Cuando una fruta o una verdura pierde agua durante el proceso de horneado o deshidratación, ocurre algo muy interesante.
Su volumen disminuye muchísimo.
Pero las calorías prácticamente permanecen.
Eso significa que puedes consumir el equivalente a varias piezas de fruta en pocos minutos sin darte cuenta.
Además, muchos productos comerciales agregan:
Lo que aumenta todavía más su contenido calórico.
Aporta aproximadamente:
Ahora comparemos.
Una bolsa pequeña de manzana deshidratada puede contener:
Con el plátano ocurre algo muy parecido.
Mientras que una pequeña bolsa de chips de plátano puede aportar fácilmente:
Y muchas veces contiene aceite añadido para mejorar la textura.
Claro que puedes.
No son alimentos prohibidos.
Simplemente debes entender que nutricionalmente no equivalen a comer la fruta fresca.
Cuando una fruta conserva toda su agua:
Cuando está deshidratada:
Siempre que puedas, elige la fruta o la verdura en su estado natural.
Por ejemplo:
En lugar de:
Prefiere:
En lugar de:
Prefiere:
Obtendrás:
No compres un alimento solamente porque diga:
Aprende a leer la tabla nutrimental.
Muchas veces el marketing hace que un snack parezca mucho más saludable de lo que realmente es.
Y recuerda...
Incluso los alimentos más saludables pueden dificultar la pérdida de grasa cuando las porciones son demasiado grandes.
Siempre pregúntate: "¿Estoy comiendo la fruta completa... o una versión mucho más concentrada en calorías?"
La mayoría de las veces, elegir la fruta fresca será la mejor decisión.
El problema nunca ha sido el plátano, la manzana o las verduras. El problema aparece cuando creemos que, por venir de alimentos saludables, podemos consumir versiones deshidratadas o procesadas sin controlar la cantidad.
Después de analizar estos ocho alimentos, probablemente te diste cuenta de algo muy importante.
Ninguno de ellos es "malo".
De hecho, varios pueden formar parte de una alimentación excelente.
Lo que suele marcar la diferencia es:
En Pocket Coach no creemos en prohibir alimentos.
Creemos en enseñar a las personas a tomar mejores decisiones.
Porque una alimentación saludable no consiste en eliminar todo lo que disfrutas.
Consiste en aprender a comer de manera inteligente.
Recuerda siempre esta frase:
No existen alimentos que por sí solos te hagan subir de peso. Lo que determina tus resultados son las decisiones que repites todos los días.
Y quizá la lección más importante de todo este episodio sea esta:
No confundas "saludable" con "libre". Un alimento puede ser muy nutritivo y, aun así, necesitar una porción adecuada para ayudarte a alcanzar tus objetivos.

